Moda Slow: vestir ético, sostenible y económico

Moda Slow: vestir ético, sostenible y económico

Posiblemente has oído hablar sobre la explotación que hay detrás de la moda rápida y del gran impacto ambiental que tiene.

Debemos admitir que la moda barata de las típicas tiendas de ropa que todos conocemos es muy tentadora porque es barata y hay mucha variedad. Pero, hay un inconveniente bastante grande para mí: no va en linea con mis valores. El respeto a las personas, los animales y el medio ambiente.

La ropa de las típicas tiendas de moda rápida o fast fashion no ha sido producida de manera ética y respetuosa. En la producción de moda rápida las personas que trabajan lo hacen en malas condiciones laborales. Además, en la moda convencional se utilizan tintas y materiales que contaminan el medio ambiente.

Por esta razón, cuando compramos ropa en las grandes cadenas, alguien está pagando el precio de lo que nosotros nos ahorramos comprando artículos tan baratos.

La indústria de la moda rápida tiene a personas trabajando en malas condiciones.

Por otro lado, muchas empresas utilizan pieles de animales o lana, que si eres consciente de lo que esto supone, tampoco querrás utililizar. Ignorar todo este tipo de asuntos y hacer las cosas rápido y barato es los que hace que se pueda vender un vestido por 20 € y en rebajas casi regalarlo por 3€.

Este zorrito es adorable
¿Te vestirías con su piel?

Para las personas que tenemos un sueldo modesto es tentador ir a comprar ropa a las tiendas de siempre y aprovechar esos precios. Pero a mí, personalmente, llegó un momento en el que ya no podía seguir ignorando la voz de mi consciencia.

Decidí que quiero vivir y consumir de manera que, en su gran mayoría, mis elecciones reflejen mis valores – por muy difícil que esto sea a veces. Soy consciente de que los consumidores tenemos mucho poder al decidir qué practicas apoyar o no con nuestro dinero. Y que nuestra compra es nuestro voto por un tipo de mundo, de valores y de futuro.

Como consumidores eligimos cada día a que tipo de planeta queremos contribuir.

Por todo elló decidí informarme y quiero compartir contigo algunas alternativas que he encontrado para quien quiera como yo empezar a vestir con ropa creada de manera más ética y sostenible, y dar un pasito hacia la integridad con sus valores.

Como vivo en España, te voy a hablar de algunas marcas españolas de ropa sostenible que me han gustado. Aún así, el handicap de la moda sostenible o “slow fashion” es que, como es lógico, es bastante más cara que la de las tiendas fast fashion.

Por ello si nuestro sueldo es algo parecido al de la media española, habrá que comprar poquitas cosas pero que nos gusten de verdad y aprovechar las rebajas.

Siempre es mejor que lo que ya tenemos nos dure todo lo posible y también existen opciones más baratas y más sostenibles como comprar ropa de segunda mano que esté en muy buen estado.

De todas maneras, si lo que queremos es comprar prendas nuevas, como dice la japonesa Marie Kondo en su libro La Magia del orden, es mejor tener pocas cosas pero que realmente te encanten a tener muchas cosas que en realidad te son indiferentes. El minimalismo y elegir bien lo que tenemos nos trae paz y armonía.

A lo que iba, después de investigar un poco, he encontrado varias opciones de tiendas online de moda sostenible. En este caso no estoy teniendo tan en cuenta si los materiales son de origen animal o no, en algunas usan lana y en otras no, por ejemplo, pero doy opciones de moda hecha de manera más sostenible y cuidando las condiciones de los trabajadores, la mayoría tienen también opciones veganas: sin materiales de origen animal.

Mi preferida de las que he descubierto, sobretodo por su precio, es una marca que, por un lado tiene ropa que me parece muy original y chula y que además en rebajas tiene precios asequibles – tiene muchas prendas de 30€ a 50 € – es la marca de moda ética La Böcöque: https://www.labocoque.com.

He visto otras marcas de ropa sostenible que también están bien, algo menos económicas:

IAIOS: www.iaios.com : Tienen jerseys bonitos desde 65 €.

Andrea Martínez: www.a-martinez.com : Es ropa de edición limitada y hecha a mano en Barcelona, es muy original y los precios que en rebajas van a partir de unos 50 €.

Ternua: www.Ternua.com : Es ropa de montaña sostenible.

Skunkfunk: www.skunkfunk.com. Ropa muy bonita y en rebajas la mayoría de artículos valen a partir de 50 €, pero se encuentran algunas prendas por unos 35 – 40 €.

En nuestras manos está el cuidado del planeta

Como decía, a parte de comprar móda ética y sostenible, una opción aún más respetuosa de renovar el armario es, simplemente, reutilizar la ropa de segunda mano. Una opción es la que da alguna amiga o amigo que tenga prendas que ya no le gustan o que no le sirvan.

Otra buena idea es organizar con un grupo de amigas una tarde de intercambio de ropa. Se propone un día y cada una trae por ejemplo, 10 prendas de ropa que ya no use o ya no le guste y que esté en buen estado. Entonces se hace un intercambio y te vas a casa con ropa nueva.

Otra muy buena opción es ir a un mercadillo de ropa de segunda mano donde se encuentran algunas cosas bonitas y a buenos precios. Un ejemplo es el Flea Market en Barcelona que tiene lugar muy a menudo. Puedes buscar información sobre qué eventos de este tipo se hacen en tu ciudad e ir a ver qué tesoros puedes encontrar.

También puedes comprar por wallapop, vinted ocualquier otra web de segunda mano. Se pueden encontrar cosas muy interesantes. Yo por ejemplo compré unos botines chulísimos y casi nuevos por 20€.

Espero haberte dado algunas ideas interesantes para renovar tu armario teniendo en cuenta el medio ambiente. ¿Qué experiencias tienes tú con la ropa de segunda mano o la moda slow? ¿Qué opinas sobre la moda ética? ¿Es un tema importante para tí?


Cómo viajar durante meses por muy poco dinero. Mi experiencia en México.

Cómo viajar durante meses por muy poco dinero. Mi experiencia en México.

Viajar por un tiempo largo cuesta muy poco porque tienes trabajo y amigos por todo el mundo.

Esta afirmación puede parecer exagerada, pero no  lo es. Es lo que comprobé en mi viaje a México de dos meses y medio en abril de 2017.

Muchas personas ya saben que esto es verdad, son quienes ya han viajado por periodos largos de tiempo o sin fecha de regreso, haciendo voluntariado, intercambios, o usando cualquier otra estratégia de lo que se llama Travel Hacking.

El Travel Hacking significa conseguir viajar pagando muy poco y sin que eso signifique necesariamente tener que dormir en tienda de campaña o en una furgoneta.

Quiero compartir mi experiencia sobre mi viaje a México en 2017 porque aunque con poco conocimiento de cómo viajar económico, pude vivir y transportarme por México durante 10 semanas por solamente 850 €.

Soy un alma libre, me encanta sentir que puedo hacer lo que me apetece y cambiar lo que no me gusta. Si tú también eres así tal vez también te pase que a veces te sientas atrapada en tu rutina y en una vida que sientes que te limita.

Algunas veces se nos olvida que somos completamente libres para vivir donde queramos y practicamente como queramos. Y que ese cambio podemos hacerlo ahora, casi sin excepción.

Si eres como yo que te encanta sentirte libre, tal vez también te haya pasado que a veces te sientes atrapada en un trabajo o en un lugar y sientes que te irías a ver mundo y a respirar nuevos aires, pero crees que no puedes. Una de las razones por las que creas que no puedes podrían ser: no tengo suficiente dinero, no puedo irme de este trabajo, tengo pareja, hijos, etcétera.

Tengo que admitir que yo puedo ser un poco radical a la hora de hacer cambios y que si se me mete algo entre ceja y ceja, puedo ser capaz de dejarlo todo por hacer ese sueño realidad. No todos somos así, y no necesariamente tienes que abandonarlo todo para irte a viajar unos meses.

También puedes dejar tus cosas atadas, buscar apoyo para cuidarte al perro o al gato, llevarte a tu hijo o hija, pedir una excedencia o unas vacaciones largas y irte a vivir experiencias maravillosas por muy poco dinero. Todo es quererlo de verdad.

Puede parecer muy complicado, pero la verdad es que somos más libres de lo que somos creemos. No nos falta libertad, nos sobra miedo, conocimiento y apertura de mente. Los hay quienes simplemente no quieren irse a ninguna parte, pero yo me dirijo a los que sí que lo desean.

Soy consciente de que muchas personas creen que hace falta tener mucho dinero para poder irse a vivir a cualquier sitio, o para viajar. Y no es así. Actualmente existen muchas plataformas que te permiten vivir y trabajar en el extranjero muy fácilmente y necesitando muy poco dinero. A continuación te cuento cuales son.

Playa de Xcacel: santuario de tortugas

¿Que aún no te crees que puedas viajar durante meses con poco dinero? Yo lo hice en mi viaje a México de 2 meses y medio en 2017 y ahora voy a contarte cómo.

Para empezar, es cierto que se necesita algo de dinero inicialmente para un billete de avión si lo que quieres es irte al otro lado del mundo. Pero si buscas con tiempo es fácil encontrar vuelos muy baratos para poder ir a destinos paradisíacos. Por ejemplo puedes usar la web www.skyscanner.com para encontrar vuelos muy económicos.

Si te interesa saber más sobre skyscanner aquí te comparto un tutorial super completo que te explica cómo encontrar vuelos baratos usando esta web: Tutorial Skyscanner

En mi caso, gracias a reservarlo con meses de antelación pude conseguir un vuelo de ida y vuelta Cancún – Barcelona por solo 450 €

Otra dos plataformas que utilicé para mi viaje en México y que fueron clave para ahorrar y para tener experiencias fantásticas fueron Workaway y Coachsurfing.

En workaway puedes encontrar empresas o personas particulares que ofrecen alojamiento y comida a cambio de que trabajes unas 4 horas para ellos. En coachsurfing puedes quedarte en casa de personas viajeras de manera gratuita a cambio de ofrecer tú también alojamiento o una experiencia (por ejemplo enseñarles la ciudad) a otros viajeros que visitan tu ciudad.

Mi experiencia en México fue la primera vez que probé tanto Coachsurfing como Workaway, y debo decir que fue genial y que me sentí muy acogida y acompañada. De ahí, que me diese cuenta de que tengo amigos por todo el mundo.

Arte urbano en Playa del Carmen

Os cuento como fué mi viaje a grandes rasgos, para que veáis todo lo que puede hacerse con un presupuesto limitado.

El 17 de abril tomé mi vuelo de Alemania hasta Cancún. Nada más llegar fuí a Playa del Carmen donde quedé con Omar, un chico que contacté por la web de Coachsurfing y que trabajaba de biólogo en un parque temático de allí. Omar fue súper amable. Me enseñó Playa del Carmen, ciudad en la que él vivía y me quedé en su casa unas cuantas noches. Fui a tomar unas chelas (cerveza) y micheladas (cerveza con sala picante) con él y sus amigos.

Me sentí súper acogida y acompañada, como en casa. Omar, incluso me dejó las llaves de su casa para que entrase y saliese cuando quisiera y me acompañó en coche al aeropuerto unas semanas después cuando iba a tomar el vuelo para la costa del Pacífico al otro lado de México. Fue un trayecto un poco accidentado, pero eso le dió más emoción.

Después de pasar unos días en casa de mi amigo Omar, me dirigí a Tulum donde ya había reservado con Workaway tres semanas de intercambio.

Encontré un hostal donde intercambiaba clases de yoga por alojamiento y comida. Tulum es un pueblecito muy turístico pero con una onda bastante alternativa y con unas playas preciosas. En el hostal había otras personas que intercambiaban trabajo de limpieza por alojamiento y comida, así que ni siquiera hacía falta tener ninguna habilidad especial, si sabes limpiar ya puedes encontrar fácilmente un intercambio.

Desayuno en la piscina del hostal
Cenote Escondido. Se sentía mucha paz

Estuve dos semanas en el hostal y dí allí clases de yoga por primera vez, por lo que fue una experiencia especialmente enriquecedora.

Otra parte genial de Workaway es que puedes poner en práctica tus habilidades, ya que hay muchos tipos de trabajos que puedes hacer, así que a parte de practicar lo que te apetezca y conocer gente, ahorras en alojamiento.

Estuve viviendo en ese bonito hostal, con piscina y personas súper interesantes durante tres semanas. Allí hice autoestop por primera vez en mi vida y conocí un chico muy simpático que me enseñó lugares muy bonitos. Allí disfruté de las paradisíacas playas de Tulum, de los cenotes, piscinas de agua dulce en medio de la selva.

También visité las ruinas mayas de Chichen Itzá. Las visité con la hermana de una amiga de mi pueblo y su novio que, casualmente estaban en la Riviera Maya en las mismas fechas que yo. Cosas del destino.

Después de la Riviera Maya me dirigí hacia la costa del Pacífico mexicano. Fuí a un pueblito llamado Mazunte donde participé en una formación para profesores de yoga que duró un mes.

La experiencia fue muy interesante, algo dura a veces porque teníamos que madrugar cada día, pero me encantó. Conocí mucha gente bonita, reafirmé mis valores que están muy alineados con el yoga, y aluciné de lo bonito que es Mazunte.

Playa en Mazunte
Compañeros del Yoga Teacher Trainning en Om Shanti

Punta Cometa, Mazunte

Después del curso de profes de yoga en Mazunte fuí haciendo ruta por tierra atravesando México hasta llegar otra vez a Cancún donde tenía el vuelo de vuelta a España.

Con mi amiga Irina pareciendo lesbianas
Bruce, el gato revelde de Om Shanti

En ese recorrido paré en Oaxaca donde me quedé con unas amigas en un hostal y en un Coachsurfing en casa de un chico mexicano muy amable, gracias al que pude tomar un bus a tiempo, porque me llevó en su moto, sino hubiese llegado tarde para variar. Ese momento lo recuerdo como uno de los más emocionantes, daba un poco de miedito ir en moto por allí, porque además íbamos sin casco y entre los coches, pero fue divertido.

Entre Mazunte y San Cristóbal hay un total de 565 km por carretera. Si hicieras todo el trayecto de una vez y sin parar tardarías 8 horas y media

Después, me dirigí a San Cristóbal de las casas donde me quedé como una semana y media haciendo un intercambio con Workaway en un refugio donde acogían a perritos abandonados y les buscaban un hogar. Fue una experiencia muy enternecedora, morí de amor con varios cachorritos que necesitaban cariño urgente.

En Oaxaca
Dos hermanitos rescatados recién bañados y arropados con amor. Estaban aterrorizados y aquí ya estaban un poco más tranquilos.

Perritos agradecidos en el refugio de San Cristobal

Después de esa semana en San Cristóbal hice una visita exprés a Palenque y sus ruinas. Para desplazarme hasta Palenque compré una excursión que empezaba en San Cristóbal y que acababa en Palenque, para aprovechar el viaje. Esa excursión incluía la visita a unas cascadas preciosas y a las ruinas mayas de Palenque.

Ese día por lo visto había carreteras cortadas por protestas y tardamos mucho más de lo planeado. En el trayecto conocí a una chica sur coreana y visitamos todo juntas.

En Palenque solo estuve un día porque se me acababa el tiempo, y ya me dirigí hacia la Riviera Maya, tenía que tomar el avión de vuelta a España el 2 de julio en Cancún.

Entre San Cristóbal y Palenque hay 219 km, 4 horas y algo. Entre Palenque y Tulum depende de por donde pases, yo no recuerdo si fue por esa carretera u otra, pero, hay un buen trozo, entre 8 y 13 horas.

Todo esto es resumiendo muchísimo, pero la idea es mostrar el viaje que hice por México gastando muy poco en alojamiento y sin conocer a nadie allí antes de llegar. Aunque durante el viaje hice muchísimos amigos.

Mi estilo de viajar fue muy minimalista y muy sencillo, usando los transportes más baratos y sin comprar mucha cosa a parte de lo esencial, y algún que otro recuerdo. Incluso trabajé un poquito vendiendo bolitas de cacao y coco hechas por mí e intentando vender mojitos en la playa.

Las experiencias “laborales” también me aportaron mucho. O al menos me hicieron espabilarme y salir de mi zona de confort. Ganaba de media 10 € por 4 horas, lo que allí me daba para comer todo el día. Pero en general fueron poco exitosas. Si quieres saber cómo puedes ganar dinero mientras viajas, te recomiendo descargar la siguiente Guía: gana dinero mientras viajas.

Último atardecer en la Playa de Tulum, habia estado intentando vender mojitos en la playa y fue un desastre. Pero esta puesta de sol lo compensó

Y os cuento el total que me gasté en un viaje que duró 2 meses y medio, 10 semanas:

Curso para profesores de yoga: 1200 € aproximadamente. Comida y alojamiento no incluído. Esto no lo cuento, ya que es algo de lo que podría haber prescindido.

Avión: unos 450 € ida y vuelta

Alojamiento, desplazamientos, comida y otros gastos (souvenirs, etcétera): 850 €

Es decir, me gasté solo 850 € en dos meses y medio en México en alojamiento, comida, y desplazamientos, lo que son 350 € al mes.

Esto lo conseguí gracias a workaway, coachsurfing y a gastar lo mínimo con el transporte yendo en autobuses que parecían (y seguramente eran) de los años 50. Pero, fue una experiencia muy interesante, enriquecedora, liberadora y gratificante.

Solo pasé un poco de miedo al principio por la incertidumbre de estar en un lugar tan diferente a lo que estoy acostumbrada y ser la única blanca en zonas donde todo eran morenitos bajitos.

Pero nadie intentó abusar de mi, secuestrarme o asesinarme como mi madre se temía. Bueno, solo estos dos de la foto:

De visita turística a Chichen Itzá

Y esta es mi experiencia. ¿Tienes experiencias similares, te gustaría irte a viajar indefinidamente y a la aventura?

Admito que este tipo de viaje solo es para personas un poco aventureras y atrevidas, con un poquito de locura. O bastante. Pero se lo recomiendo a todo aquel que sienta la curiosidad de hacerlo. Es una experiencia que te aporta mucho a nivel personal, no es tan difícil ni da tanto miedo como parece antes de hacerlo. Es una manera de darse cuenta de que tener poco dinero no nos limita tanto como pensamos.

¿Te apetece vivir algo así?

¿A dónde te irías a viajar si no tuvieras miedo?

¡Cuéntame!

Vipassana: 9 días sin hablar para calmar la mente

Vipassana: 9 días sin hablar para calmar la mente

El mes de abril de 2016 asistí a un curso de meditación en el que una de las reglas es no hablar durante 9 de los 10 días que dura. Ni hablar, ni comunicarse no verbalmente con nadie, a parte de con los voluntarios o con el profesor en caso de dudas. También tienes que mantener el silencio mental todo lo que puedas. El objetivo de este silencio es justamente mantener la mente tranquila y libre de pensamientos, practicando el estar en el aquí y el ahora, es decir, lo más presente posible.

 

¿Cómo surgió la idea de asistir a este retiro?

Hace casi dos años mientras asistía a un curso de cocina vegetariana, unas compañeras de clase comentaron algo sobre un curso de meditación en el que tenías que estar 9 días sin hablar. El tema salió porque estábamos haciendo un ejercicio que consistía en comer sin hablar y sin mirarnos para poder estar concentrados en los sabores, las texturas y estar presentes en el acto de comer. Era un ejercicio de presencia o lo que es lo mismo, de mindfullness: estar presente y consciente de lo que sientes sin perderte en los pensamientos..

La verdad es que cuando dijeron lo de pasar 9 días sin hablar me asombré bastante y pensé que debía de ser muy duro. De hecho, me pareció  una locura, y por eso despertó mi curiosidad. Me gustan las locuras, la vida me parece más divertida experimentando cosas nuevas y diferentes de vez en cuando.

Las dos personas que me hablaron de este curso de meditación me contaron un poco en qué consistía y me dijeron que el curso había tenido un impacto muy positivo en sus vidas y en la de otras personas que conocen, así que pensé que quizás un día me gustaría experimentarlo.

 

¿Qué es Vipassana?

Como me quedé muy intrigada, busqué información para saber más sobre este curso, que se llama Vipassana. Esta palabra significa “ver la realidad tal y como es” y es el nombre de una de las técnicas de meditación más antiguas de la India, y la que enseñaba Gautama Buda hace 2.500 años.  Se dice que Gautama Buda consiguió llegar a un estado de iluminación utilizando esta técnica, que se enseña durante los 10 días que dura el curso Vipassana.

Por cierto, para quien no lo sepa, Buda significa iluminado, y Gautama es su nombre. Este señor fue el que inspiró la religión Budista y lo curioso es que él no era partidario de seguir ninguna religión, ni siquiera el budismo, que a parte ni siquiera existía todavía cuando él vivía. De hecho, como práctica espiritual Gautama aconsejaba a las personas practicar la meditación a través de la técnica Vipassana.

Esta técnica consiste básicamente en observar las sensaciones del cuerpo. Así es como llegó él a sus conclusiones, meditando constantemente desde los 5 años, y así es como cada uno puede llegar, según él, a conocer la verdad que se encuentra dentro de nosotros. Esta verdad se podría resumir en la consciencia de que todos somos uno y de que nuestra esencia es amor incondicional. Esta consciencia lleva a una vida regida por la compasión y el amor hacia uno mismo, hacia todos los seres y la creación. Eso es lo que el Budismo – y en esencia todas las religiones- enseñan. Aún así, como he dicho, Buda era partidario de no seguir ninguna religión o creencia, sino de experimentar esas verdades dentro de ti a través de la meditación.

 

Vipassana

Imagen de Buda enseñando Vipassana a sus alumnos

¡Es gratis!

Algo que me llamó mucho la atención y que me gusta mucho de este curso de 10 días es que no hay que pagar nada ya que está subvencionado por las donaciones de antiguos alumnos. Es decir, puedes comer, dormir y asistir a las clases aunque no tengas recursos, lo cual lo hace accesible para todo el mundo que pueda conseguir 10 días libres y reservar con unos 3 meses de antelación a través de la web. Los centros Vipassana se encuentran por todo el mundo y hay unos 100. Todo esto fue posible gracias al trabajo de Goenka (1924 – 2013), un hombre de negocios que fundó centros por todo el mundo después de que su asistencia a un curso Vipassana cambiase radicalmente su concepción de la vida.

Así que… volviendo a mi historia, decidí que un día me gustaría vivir la experiencia de asistir a un retiro Vipassana y lo puse en mi lista de cosas que hacer. Mi motivación para asistir al curso era experimentar la meditación y todos sus beneficios y conseguir instalar un hábito regular en mi vida, cosa que no he conseguido demasiado. Quien sabe si algún día. Los beneficios que se atribuyen a la meditación son, entre otros: mayor claridad mental, más paz interior, más estabilidad emocional, más adaptación al cambio y en resumen, una actitud y filosofía que llevan a una vida más armoniosa y feliz.

La cuestión es que al final pude asistir a un curso el mes de abril de 2016, y he decidido compartir mi experiencia por si os pudiese servir de inspiración.

 

Poniendo a prueba mi paciencia

Creo que lo que más practiqué en este curso fue la paciencia infinita. La verdad es que me costó mucho estar meditando tantas horas. Mi mente no quería y mi cuerpo tampoco. Me ponía a pensar en lo que hice, en lo que quería hacer, y me tenía que recordar todo el rato que estaba ahí para estar ahí presente, no para planear ni para recordar. Y eso requiso MUCHA paciencia y persistencia.

Ya te dice Goenka (quien es el profesor a través de grabaciones de audio y video) que la mente es como un cachorro al que hay que educar, hay que tener paciencia con él e insistir hasta que aprende. Y así lo experimenté. El reto consiste en insistir a tu mente para que esté en el presente y sobretodo, en no enfadarte ni frustrarte porque se disperse constantemente. Lo difícil para mi fue eso, no frustrarme, no impacientarme, no tener ganas de que se acabase de una vez, aunque no fue todo el rato difícil, solo en algunos momentos. Por supuesto cada experiencia es diferente y cada persona lo vive de una manera distinta.

Durante el curso te levantas cada día a las 4 de la mañana y a las 4:30 tienes que estar meditando y no dejas de hacerlo, a parte de las pausas, hasta las 9 de la noche. En total, se supone que tienes que meditar 10 horas al día, aunque hay que decir que de esas solo 3 son obligatorias en la sala de meditación (o al menos en el centro de Suiza donde yo hice el retiro). El resto de horas, puedes meditar en tu cuarto, o en su defecto si estás harta, como me pasaba a menudo a mí, puedes dormir (aunque en teoría no es lo ideal). Para mí, lo más complicado de todo fue justamente el tener que meditar tantas horas. En general es eso lo que más nos cuesta a la mayoría de los participantes. Así que el hech de no de no hablar, ni leer, ni escribir, se convierte en lo de menos, la verdad.

Había otras normas que quizás costarían a mucha gente como: no hablar, no mantener relaciones sexuales, no robar, no matar (no se refería solo a matar personas, si no que la comida era vegetariana, no estaba permitido comer animales ni matarlos), no mentir y no tomar intoxicantes. Para mí ninguna de esas fue muy difícil porque no estoy enganchada a ninguno de esos comportamientos.

Fue difícil pasar tantas horas sentada intentando meditar, pero de eso se trata: de ponerte a prueba y de practicar, practicar, practicar, hasta que vaya siendo cada vez un poco menos difícil. Y así fue, aunque tengo que admitir que cada día que pasaba estaba contenta de que quedara un día menos para acabar el curso.

 

Los momentos más agradables

Para mí los mejores momentos del curso fueron esos en los que no estaba meditando, es decir, la hora de comer, los descansos y el discurso diario de Goenka en vídeo. Fui para cogerle el gusto a meditar y justamente le cogí más bien un poco de aversión. Tampoco es que meditar fuese traumático, simplemente me costaba estar tanto rato quieta y atenta y me frustraba a veces al ver lo difícil que me resultaba. A veces me costaba no quedarme dormida, no desear que se acabase ya, no cabrearme por tener que estar quieta pese al dolor.

A veces me preguntaba si es que tal vez había algo que no había hecho bien porque no fui capaz de disfrutar de la meditación. Pero también creo que no hay forma de hacerlo bien o mal, cada cual tiene la experiencia que tiene y solo refleja el punto en el que estás y cuánto más necesitas practicar para que finalmente te resulte más fácil y agradable.

Como digo, en mi caso no disfruté de la meditación, más bien fue duro y por eso disfrutaba tanto de las pausas. Además, ¡la comida estaba buenísima! La hora de comer me hizo también darme cuenta de que en algunos momentos tenía cierta ansiedad y la saciaba comiendo más de la cuenta, es decir, más de lo que mi cuerpo realmente necesitaba. De hecho, aunque solo se come 3 veces al día: una a las 7h, otra a las 12h y otra a las 17h, no tenía hambre más que a la hora de desayunar. En el resto comía más bien por la necesidad de sentir un poco de placer y de entretenimiento en mi vida en esos días de monotonía meditativa.

 

S. N. Goenka, fue uno de los principales maestros de la meditación Vipassana

S. N. Goenka, fue uno de los principales maestros de la meditación Vipassana.

También esperaba con muchas ganas el momento del día en el que te ponen un vídeo de 1 hora en el que Goenka explica la técnica y toda la filosofía que hay detrás de ella. La verdad es que me pareció muy interesante todo lo que contaba. Aún así, algunos de sus discursos hablaban bastante de la muerte y de la parte más dura de la vida, lo cual me hizo tener muy presente esa parte de la vida durante algunos días.

Considero esto como algo positivo. Saber y ser conscientes de que vamos a morir puede ser una gran motivación para disfrutar de la vida y de los seres que amamos mientras estamos aquí y con ellos. Pensé mucho en mi familia y en lo que los quiero, y en lo importante que era que fuesemos todos conscientes del hecho de que un día todos moriremos. Un día algunos de nosotros enterraremos a otros y nos iría bien mantenernos en pie y recordar que el que se va desea (o hubiera deseado, según si crees que hay algo más, o no) que sigamos adelante y seamos felices.

En general, pese a esos momentos de reflexiones duras, los discursos de Goenka me daban la motivación necesaria para seguir insistiendo en intentar meditar todas las horas que pudiese. Aún así, en muchos momentos me escaqueaba y me iba a dormir a mi habitación, pero a medida que pasaban los días intentaba meditar más horas y dormir menos.

 

Despertando las sensaciones sutiles de mi cuerpo

Algo que noté mucho al cabo de los días de practicar constantemente la atención a las sensaciones de mi cuerpo es que al acostarme por las noches, solo con estirarme en la cama y relajarme, sentía de manera bastante intensa un cosquilleo por todo mi cuerpo. Estas sensaciones siempre habían estado allí, pero al no prestarles demasiada atención no las notaba tan claramente como después de varios días de meditación. Esto me llamó la atención, sobretodo porque me di cuenta de que cuanto menos intentas hacer, cuando simplemente te relajas sin intentar prestar atención a nada, es cuando más sientes eso que se supone que estás buscando sentir durante la práctica de la meditación. Al final, creo que meditar debería ser simplemente explicado así: relájate totalmente y no trates de hacer nada, solo siente.

Lo digo porque mientras estaba “intentando” meditar e “intentando” llevar mi atención a las partes del cuerpo, a veces me costaba mucho más sentir las sensaciones que cuando simplemente, me tumbaba en la cama antes de dormir, sin pretender nada. Creo que es una reflexión que se puede trasladar a otros aspectos de la vida. Cuando haces las cosas sin esfuerzo, sin luchar, dejándote llevar, es cuando mejor salen. Cuando fluyes sin grandes esfuerzos.

 

Autoconocimiento

Algo que haces durante estos días de curso es ser consciente de cómo eres, como reaccionas, qué te cuesta más, que te cuesta menos. Es decir, te conoces un poco más a ti en ese momento determinado de tu vida.

Yo me di cuenta de algo que en el fondo ya sabía: no me costaba en exceso estar desconectada de los demás, sobre todo si estos demás son desconocidos como era el caso. Sin embargo, sí que me costaba no expresarme conmigo misma, y en algún momento tuve la necesidad de hacerme discursos internos, sentí ganas de cantar, de gritar, de expresar algo, pero tenía suficiente con expresármelo a mí misma.

Me di cuenta también que después de los 9 días de silencio, cuando ya podíamos hablar, me costó un poco lidiar con conocer a gente y me sentí insegura y con miedo a ser juzgada. Supongo que después de tantos días conmigo misma me costó volver a lo social y se resaltó ese aspecto de mí que es la inseguridad en ciertos momentos de interacción social. Y el juicio a mi misma al compararme con los demás: no soy tan divertida, tan extrovertida, tan segura de mi misma, tan atrevida, tan aventurera, tan… como tal o tal persona. Mi vida no es tan… como la de tal o tal persona. Esa locura de la comparación que estaba muy presente en mí en aquel momento.

 meditacion

 

Mantener la práctica de meditar

Uno de mis objetivos de este retiro era mantener la práctica de meditar cada día un rato. Pensaba que después de meditar casi 10 horas al día, media hora o una hora iban a ser pan comido. Pero no fue así. La verdad es que, como he dicho un poco más arriba, desarrollé un poco de aversión a la meditación y no tenía muchas ganas de seguir meditando.

La cuestión es que pese a que tenía pocas ganas de sentarme y observar las sensaciones, lo seguí haciendo bastante regularmente durante unas semanas. De hecho, actualmente lo hago pero no siguiendo la técnica Vipassana, sino que hago relajación durante unos minutos, a veces son meditaciones guiadas, muchas veces simplemente practico savasana después de practicar yoga. Me apetece más eso que sentarme a propósito y quedarme quieta una hora siguiendo un orden determinado de observación.

Aunque sea así, me gustaría volver a participar en un retiro Vipassana para ver mi evolución y cómo sería después de unos años de mi primera experiencia. Una opción seria participar como voluntaria en un retiro Vipassana, cocinando, limpiando y sirviendo. Cuando colaboras como voluntario solo meditas 3 horas al día y el resto sirves. Puede hacerlo cualquier persona que haya participado al menos una vez en un retiro de 10 días. Cuando sirves también puedes hablar un poco y leer libros que tienen allí con la meditación.

 

Inspirada por la filosofía del curso Vipassana

Algo que he notado mucho después de hacer el curso de Vipassana, no sé si por las horas en las que he estado sentada en silencio o por los discursos de Goenka, es que estoy más inspirada y motivada que antes del curso para contribuir a un mundo mejor, más amable, más solidario, más compasivo. Y sobretodo para ser libre y vivir la vida que deseo.

Te insisten mucho en que lo que le haces a los demás te lo haces a ti mismo. Si sientes algún sentimiento de odio, rencor o cualquier emoción negativa hacia alguien, el primero en sufrir eres tú. Tú puedes elegir observar esa emoción, que es también una sensación física, y no reaccionar a ella hasta que pase. Si reaccionas a ella acabarás haciendo daño a los demás y a ti mismo y esa sensación seguirá apareciendo a menudo. Pasa igual con lo contrario, cuanto más amor des, cuanto más bien hagas a los demás, mejor te sentirás, más feliz serás. Yo siempre he pensado que alguien que hace daño a los demás, en el fondo no puede ser feliz, y parece que esa teoría concuerda con las enseñanzas de Vipassana. Lo que Goenka cuenta se basa en una filosofía de vida que me encanta porque hace que todo parezca más simple. Si deseas ser feliz, no dañes a los demás.

Asistir a este curso también me ha ayudado a tomar más consciencia de que todo pasa, todo. Es algo en lo que insisten muchísimo. Ello te sirve para darte cuenta de que lo doloroso pasa. Ser consciente de que el dolor es temporal lo hará más llevadero. Y por otro lado que lo agradable también pasa, así que en lugar de aferrarnos a ello y temer por su fin, lo mejor que podemos hacer para no sufrir es simplemente disfrutarlo al máximo mientras dure. Si somos conscientes de que ese algo agradable iba a terminar, cuando termine simplemente lo dejaremos marchar sintiendo paz y aceptando lo inevitable.

Se puede resumir en que todo en la vida es impermanente excepto el cambio, que es constante. Aceptar el cambio y aprender a adaptarse a él y a vivir con él es la clave para salir del sufrimiento. Y salir del sufrimiento o disminuirlo es el objetivo de esta técnica de meditación.

 

Lo que he notado en mi vida

Creo que posiblemente Vipassana puede haber contribuido a mejorar mi actitud dejándome claro algunos conceptos y tal vez actuando en mi de alguna forma sutil a través de la meditación.  Según Goenka, mientras meditas y te mantienes ecuánime a lo que sientes, algunos patrones de reacción inconscientes desaparecen. Es decir, cuando no reaccionas ni con apego ni con aversión al placer o al dolor, tu cuerpo y tu mente se reprograman para no reaccionar ni con ansia de más ni con ganas de huir a situaciones de la vida cotidiana. Es como si practicaras en el marco físico de tu cuerpo una actitud de ecuanimidad, de aceptación, para llevarla a tu vida diaria.

Para que se entienda mejor: cuando meditas y te duele algo, tu objetivo es observar ese dolor y no reaccionar a él, es decir, no maldecirlo, no querer huir de él, no juzgarlo como un error, algo malo, algo que no debería estar ahí. Si consigues simplemente decirte: “vale, eso me duele, a ver cómo se siente ese dolor, vale, siento esto, de acuerdo, lo acepto” y logras observarlo sabiendo que es impermanente y que pasará, tu cuerpo y tu mente van a aprender a hacer lo mismo cuando sientas dolor físico o emocional en cualquier momento de tu vida. Cuando te pase algo que te duela, podrás observarlo y saber que pronto pasará, aceptarlo, respirarlo, sentirlo y esperar a que pase. Aunque no es fácil, sobretodo si es un dolor muy intenso. Pero es lo mejor que puedes hacer para que pase lo antes posible.

Goenka dice en uno de sus discursos que tarde o temprano, todos nos encontramos en nuestra vida cara a cara con el dolor y con el sufrimiento. El objetivo de esta práctica es precisamente ayudarte a sobrellevarlo y a sobreponerte lo antes posible cuando esto pase. También dice que el sufrimiento no entiende de dogmas, es universal, y por eso esta práctica se dirige a todas las personas, sin importar religión ni creencias.

 

Estatua de Buda

Estatua de Buda

Según Goenka y quienes practican este tipo de meditación, esta programación o limpieza de tu cuerpo y de tu mente se hace siempre que consigues observar una sensación y mantenerte ecuánime a ella. Así que simplemente con esos 10 días de Vipassana practicados con una actitud de aceptación del dolor y del placer, ya deberías notar un cambio en tus reacciones de la vida cotidiana. Por ejemplo, notar que reaccionas con menos enfado, con menos frustración, con menos tristeza o con menos miedo a algunas situaciones de la vida.

 

Las expectativas no son recomendables

La verdad es que tenía unas expectativas muy grandes puestas en el curso y que esperaba algún momento de iluminación, alguna experiencia mística o algo así, pero no ha sido el caso. Aún así hay algunas personas que sí que tienen momentos muy profundos durante los cursos de Vipassana. Sin embargo, si quieres asistir a un curso creo lo mejor es hacerlo con el mínimo de expectativas posible y simplemente experimentando cada momento y viendo como lo vives tú. Así te aseguras de no decepcionarte, y quizás te llevas una grata sorpresa. De hecho, no tener expectativas ante nada es difícil pero muy recomendable como una actitud para la vida en general. Estar abierto a la sorpresa, saber que posiblemente nada será como te lo habías imaginado.

En general, muchas personas, aunque atravesando momentos difíciles durante los 10 días en los que puedes tener ganas de huir o de que se acabe ya, consideran que en general la experiencia tiene un impacto positivo en sus vidas. Tomarse 10 días para uno mismo y para escucharse en un mundo en el que muchos no paran ni un minuto para estar consigo mismos, puede ser muy beneficioso.

Como conclusión final diré que para mí ha sido una experiencia algo dura pero muy interesante que me ha ayudado a tomar consciencia de algunos aspectos de mí y de la vida.

Aunque para algunos pueda parecer una locura, estar 10 en silencio puede ser una experiencia muy interesante y enriquecedora.

Si te interesa saber más sobre los retiros Vipassana o participar puedes consultar esta web: https://www.dhamma.org/es

 

¿Y tú te conoces a ti mismo/a? ¿Te plantearías participar en un retiro Vipassana?

 

Gracias por leerme.

 

Como dice Goenka:

 

Sé feliz.

 

Cristina Escalona

Cambio de actitud y de alimentación para combatir el cáncer

Cambio de actitud y de alimentación para combatir el cáncer

Hace dos años me leí el libro Mis recetas anticáncer de Odile Fernández. Aunque por su título parezca que es un libro de recetas culinarias, no lo es.  Mis recetas anticáncer cuenta la historia de Odile durante su recuperación del cáncer con metástasis que le habían diagnosticado. El libro me pareció fascinante, porque, aunque ya había leído o escuchado testimonios de personas que se habían curado de un cáncer en estados avanzados gracias a cambios radicales en la alimentación, nunca había leído un testimonio de una persona española, que además fuese médico y que encima aportase tantos estudios científicos que mostraran la lógica de su recuperación.

En su libro Odile cita numerosos estudios científicos que explican por qué los cambios en su estilo de vida cuando le diagnosticaron cáncer con metástasis, ayudaron a su recuperación. Es un libro genial y lo recomiendo a cualquier persona, ya que el cáncer es una enfermedad cada vez más frecuente y tarde o temprano alguien de nuestro entorno lo padecerá.

La autora del libro, Odile Fernández es una médico de familia española que el 2010 fue diagnosticada con cáncer de ovario y a quien le informaron de que tenía metástasis en sacro y pulmones. Esto, en medicina convencional quiere decir básicamente: te vas a morir pronto de cáncer, y con la quimioterapia vamos a intentar alargarte la vida. Es decir, su pronóstico no era nada esperanzador.

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Una alimentación vegetal y cruda contra la diabetes

Una alimentación vegetal y cruda contra la diabetes



En el dia Mundial de la Salud 2016 la Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha centrado en concienciar sobre la diabetes, una enfermedad considerada ya una epidemia. Quería aprovechar la ocasión para hablaros sobre un documental que vi hace un tiempo, que me pareció ultra interesante y que trata de la relación entre la diabetes y la alimentación.  La película se llama  Simplemente Crudo: Revirtiendo la diabetes en 30 días.

Este es un tema que me toca bastante de cerca, porque mi abuela tiene diabetes y cuando la veo pincharse insulina pienso que tiene que ser duro e incómodo tener que hacer eso para sobrevivir. Para empezar, las agujas dan mal rollito, y además, depender de un medicamento para mantenerse vivo es poco deseable.

La OMS advierte de que el número de personas con diabetes se ha cuadruplicado entre 1980 y 2014. Y que en el último año se han diagnosticado a 422 millones de personas en el mundo con esta enfermedad, que es causada en la mayor parte de los casos por un estilo de vida sedentario y una mala alimentación.

Por eso, el tema que trata este documental es esencial para que veamos hasta qué punto la alimentación es esencial para prevenir enfermedades como la diabetes. En  Simplemente Crudo  se selecciona a varias personas con diabetes y se las lleva a una casa apartada en un entorno natural. Allí un grupo de médicos, nutricionistas y naturópatas las someten a una alimentación 100% vegetal cruda y orgánica durante 30 días.

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7 fáciles pasos para comer más vegetal y menos animal

7 fáciles pasos para comer más vegetal y menos animal

“Que tu alimento sea tu medicina, y tu medicina sea tu alimento”  Hipócrates, médico de la antigua Grecia.

En 2008 decidí dejar de comer productos de origen animal. En todo este tiempo, hay veces en las que cuando le he dicho a alguien que no como carne, pescado y normalmente tampoco lácteos ni huevos, me han preguntado con cara de susto ¿entonces, qué comes?

A veces se extrañan tanto que me hacen dudar de si como algo o si llevo 7 años viviendo del aire. Por suerte, como verás a continuación, hay mucho que comer en el reino vegetal. Y no es ni insípido, ni aburrido, ni sólo ensaladas.

Comer mucha fruta y verdura es básico para mantenernos sanos y prevenir enfermedades. En general en los países desarrollados abusamos de los productos de origen animal y de comida procesada, comemos carne o pescado varias veces al día y no suficiente cantidad y variedad de vegetales.

Este post va dirigido a cualquiera que necesite un poco de inspiración para aprender a disfrutar más de los vegetales de forma saludable. Si sigues estos 7 pasos habrás conseguido añadir a tu vida más frutas y verduras de forma saludable y sin sufrir.

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